Seguro te ha pasado: suena esa canción, llega el coro y de repente se te enchina la piel. A ese fenómeno se le conoce como "escalofríos musicales" o frisson, y no le pasa a todo el mundo ni con cualquier canción.
Lo que se ha observado
Distintos estudios han encontrado que, al escuchar música que nos emociona, el cerebro activa zonas relacionadas con el placer y la recompensa, las mismas que se activan con otras experiencias agradables. Los momentos que suelen provocar esa sensación son los cambios inesperados: una nota que sube de golpe, una modulación, la entrada de una voz o un instrumento nuevo.
Por qué es tan personal
La respuesta depende mucho de tus recuerdos. Una canción que para otra persona es normal, para ti puede ser la de tu primer baile, la de un viaje o la de alguien que quisiste. La emoción no está solo en la música: está en lo que la música despierta.
Para llevarte hoy
Elige una canción que te haga sentir bien y escúchala con atención completa, sin hacer otra cosa. Muchas veces usamos la música como fondo; hoy intenta usarla como protagonista cinco minutos.
La música no solo se escucha: se siente en el cuerpo.