Tu cuerpo tiene un reloj interno que le indica cuándo dar energía y cuándo dar sueño. Se le conoce como ritmo circadiano y se ajusta, entre otras cosas, con la luz.

Por qué importa la luz

Recibir luz natural por la mañana ayuda a que ese reloj se sincronice con el día y la noche. Por eso, a muchas personas les resulta más fácil dormir a buena hora si por la mañana salen un rato al exterior.

Un hábito fácil

Abre las cortinas apenas te levantes, toma tu café o tu desayuno cerca de una ventana o sal 10 minutos al patio o a la banqueta. No hace falta mirar el sol directamente; basta con estar al aire libre.

Si trabajas de noche o tienes horarios cambiantes, intenta mantener rutinas lo más estables posible y consulta a tu médico si tienes problemas persistentes de sueño.

Un poco de sol al empezar el día cambia más de lo que imaginas.