Seguramente has escuchado que hay que tomar ocho vasos de agua al día. Es fácil de recordar, pero la verdad es que la cantidad que necesita cada persona cambia.
De qué depende
Del clima, de la actividad física, del tamaño del cuerpo, de la alimentación y hasta de si tienes calor o fiebre. Además, el agua no solo viene del vaso: las frutas, las verduras, las sopas y otras bebidas también aportan líquidos.
Señales que ayudan
La sed es una guía útil. También el color de la orina: si es amarillo muy oscuro, probablemente necesites tomar más; si es amarillo claro, vas bien. Y en días de calor o ejercicio, toma un poco más de lo habitual.
Una idea práctica: ten siempre un vaso o botella a la vista y toma un poco cada vez que cambies de actividad. Si tienes una condición médica que afecte tus líquidos, sigue las indicaciones de tu médico.
Escucha a tu cuerpo: él sí sabe pedir agua.